martes, 21 de febrero de 2012

Vete a Alemania, Pepe, pero piénsatelo antes

Se calcula que en los últimos dos años unos 300.000 jóvenes han salido de España para buscarse un futuro mejor y estos nuevos Pepes no son como Alfredo Landa en la película de los 60, sino que tienen un perfil de formación media/alta y, algunos de ellos, cierto nivel de idioma. ¿Puede el Gobierno, sea del color que sea, consentir esta fuga de cerebros? ¿Podemos permitirnos el coste de formar a tanta gente que luego rendirá fuera de nuestras fronteras? Hay dos perfiles de jóvenes que protagonizan este triste éxodo: los que no encuentran trabajo o los que tienen un perfil específico y no consienten que se les pague cuatro duros, por lo que salen a buscar trabajo allí donde se consideran bien remunerados. Están en su derecho, ¿no?

Este debate me supera y me produce mucha tristeza. Mi contribución a él es más bien modesta y, como siempre, parte de mi pequeña experiencia y mis reflexiones, algo inconexas pero que espero ayuden a los que se plantean marcharse.

1. El año pasado por estas fechas yo aterrizaba en Alemania, con fecha de vuelta. Coincidía con aquel "supuesto" llamamiento de Angela Merkel a los ingenieros españoles para que fueran a su país, que registraba una alta demanda de este perfil, que por lo visto en España está mejor formado. Por aquel entonces el presidente del Gobierno sonreía de felicidad ante la solución que le brindaba Merkel a un problema cada vez más grave, sin sentir vergüenza por tener que asumir que o los jóvenes se van fuera o no tienen futuro. Es más, el entonces ministro de Trabajo decía algo como "bueno, marchaos pero no para siempre". Claro, me veo obligado a irme porque no me dais trabajo y encima ¿tengo que tener fecha de vuelta? Cuando llegué a Berlín y hablé de este tema con muchos alemanes y españoles que viven allí, nadie sabía nada y a muchos les entraba la risa floja ante el fervor que parecía haberse despertado en la piel de toro por huir a Alemania, un país en absoluto acogedor para los extranjeros. Es decir, nadie nos está esperando con los brazos abiertos, quizás el que tenga un perfil muy concreto y muy alto, o por supuesto el afortunado que haya gestionado una oferta desde España sí encuentre facilidades, pero los demás podemos prepararnos para pasarlas canutas.

2. Pocos días antes de irme, caminaba cera de una pequeña academia de idiomas de mi barrio y una pantalla luminosa, con letras rojas sobre negro, captó mi atención. Sólo decía "¡APRENDE ALEMÁN! ¡APRENDE ALEMÁN!", en un bucle infinito. En la radio, alguien llamaba y decía que en un año era posible sacarse el B2, el nivel mínimo que pide Merkel para los que quieran encontrar trabajo. Bien. Yo llevo muchos años peleándome con el alemán y no soy un ejemplo porque he tenido temporadas en blanco y nunca ha dejado de ser un hobby, excepto en el último año. El alemán es un idioma difícil, muy desalentador porque uno ve que no avanza, que puede controlar la gramática pero no llega a hablar hasta pasado mucho tiempo, y si no se empeña puede que nunca pueda mantener una conversación. Es un idioma desagradecido y que nadie se piense que en un año lo hablará con la fluidez necesaria para optar a un puesto de trabajo. Las cosas como son.

3. Los alemanes tienen una maquinaria burocrática diabólica, que ríanse ustedes de España. Por cierto, ya me contarán cómo van a rellenar decenas de instancias si no controlan un mínimo el idioma. Un español es un extranjero y un extranjero siempre va a tener las cosas más difíciles que un alemán. En un proceso de selección, siempre van a elegir antes a un alemán, a no ser que se tenga ese perfil tan específico que mencionaba antes. Se lo puedo asegurar, y eso que yo hice un par de entrevistas de trabajo allí. Repito: nadie nos espera con los brazos abiertos. Y volviendo al tema del idioma, seamos sinceros, ¿cogerían ustedes a alguien que no se defiende con el idioma del país, antes que a un nativo?

4. En Alemania también hay mileuristas, si no lo creen, vayan ustedes a Berlín. Y si no eres ingeniero o ciertos perfiles muy concretos, date por muerto, porque podrás optar a los Praktikum, o los famosos "mini jobs". Es decir, trabajo por 400 euros, de eso hay muchísimo, pero repito, trabajo por 400 euros. Al menos para periodistas.

En resumen, porque me gustaría tratar más detenidamente algunos de estos puntos en próximos post, vete a Alemania, Pepe, (o a Inglaterra, a Francia, a Bélgica... ya me entienden) pero piénsatelo bien porque puede marcar un antes y un después en tu vida. Puede que no vuelvas nunca porque te establezcas allí. Ten muy clara tu aventura porque es encomiable pero hace falta mucha fuerza de voluntad y muchas ganas de trabajar. Y basta ya de animar sin conocimiento de causa a todo el que está en el paro, "ah, pues vete fuera, ¿no?", cuando nadie sabe las calamidades que se pasan fuera hasta llegar a encauzar uno su vida. Yo echo mucho de menos estos días mi vida en Berlín, gracias a las personas maravillosas que me hicieron la vida más fácil y porque la aventura de irse fuera siempre es excitante pero también compleja. Sean muy conscientes de que uno se marcha sin fecha de vuelta pero al mismo tiempo, no tengan miedo de regresar, aunque sea con el rabo entre las piernas. Nosotros siempre les esperaremos con los brazos abiertos.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Técnica Pantoja para las entrevistas

MAREA: A LA MIERDA PRIMAVERA
No quiero saberlo, lleváoslo todo, dejadme el silencio

Es un hecho, señores. Antes uno cambiaba de trabajo por placer y hoy es una necesidad acceder a un puesto; antes apenas había unas decenas de candidatos y hoy las empresas reciben abrumadoras cantidades de personas dispuestas a hacer lo que sea por ingresar una nómina. Y cobran importancia los departamentos de Recursos Humanos y las técnicas se recrudecen y las entrevistas se convierten en ocasiones en verdaderos calvarios. Y no me refiero a estrategias tipo "El método", sibilinamente emitida el sábado pasado en TVE, sin llegar a tanto hay auténticas aberraciones en los procesos de selección. Pero es lo que hay, ya saben, si ustedes no pasan por el aro hay cientos de personitas dispuestas a hacerlo. Y el pino-puente, si hace falta.

En mi nueva etapa de desempleada, la primera entrevista que hice fue un absoluto fracaso. Si en algún momento se grabó, doy permiso para que ese vídeo se utilice para formar a candidatos sobre "lo que no hay que hacer". Porque fui con buena voluntad y buen humor y seguridad y mi mejor sonrisa... pero entré como los toros cuando salen del toril. Como una potranca desbocada. Y caí en todas las trampas. Me vi iniciando razonamientos de los que no sabía salir y como me dijo una amiga, en caída libre en picado presa de mis propias palabras.

Ahora, tiempo y entrevistas después, me considero una profesional del tema. Es cierto. Me seleccionen o no, creo que domino la técnica y especialmente sé conservar la calma ante los inquisidores ojos de los responsables de Recursos Humanos y sus a veces abusivas preguntas.

Prepárense los argumentos, no pueden vacilar ni improvisar, es un lujo que uno no se puede permitir cuando se juega todo en media hora escasa. Les preguntarán por sus virtudes: no se pasen, no se echen flores innecesarias y basen sus argumentos en hechos objetivos, por ejemplo en logros profesionales. Les preguntarán algún defecto, siempre lo hacen: busquen algo a lo que le puedan dar la vuelta. Yo siempre decía "soy temperamental pero lo canalizo apasionándome por mi trabajo". Error. Ahora suelo decir "soy espontánea, pero ya saben, he aprendido a controlarme".

Revisen su currículum al milímetro y busquen explicaciones a todos sus pasos laborales, porque se las van a pedir. Ayer todavía tuve que explicar por qué me venció un contrato de prácticas en mi primer trabajo hace 12 años. O por qué me incluyeron en un ERE del 20% de la plantilla de una empresa. ¿Es humillante? Sí, mucho. ¿Es innecesario? Totalmente. ¿No nos queda otra? Pues no.

Busquen la delgada línea entre el carácter y la cordura; entre la seguridad en uno mismo y la docilidad de cara a los jefes. Dicen que quieren que seamos nosotros mismos pero eso nunca funciona. Dicen que quieren a gente con carácter pero les da miedo que los trabajadores se les rebelen. Dicen que quieren que aportemos algo a la empresa, pero no quieren a revolucionarios. Ustedes verán cómo lo hacen pero, como todo en el trabajo del desempleado, hay que echarle horas y reflexión. Busquen dentro de ustedes mismos y encontrarán la respuesta, construyan un personaje creíble con sus propios mimbres. Háganse a la idea de que esto no va de demostrar triunfos profesionales con un currículum impecable, no les avala su trayectoria, deben reinventarse como personas en cada entrevista. De alguna manera, la empresa está dispuesta a reinsertarles en la sociedad pero no a cualquier precio. Nunca van a percibir aquello de "me alegro de contar contigo en mi equipo" sino más bien "agradéceme que te dé trabajo". Las cosas son así.

Y por encima de todo, hagan como la Pantoja. ¿Se acuerdan de aquel posado con Julián Muñoz, alias Cachuli? Ella le susurraba, sin dejar de lucir una amplia sonrisa, "pon dientes, dientes, que es lo que les jode". Pues eso, nunca dejen de sonreir mientras están justificándose a pesar de tener un currículum brillante. Contesten a todas las preguntas, por estúpidas que sean, con cara de estar de bromas en un ambiente distendido. Si ellos son fríos, ustedes deben serlo más. Ya pegarán un grito cuando salgan de la entrevista o cuando les llamen para decirles que los han cogido. Al fin y al cabo, ellos también están desempeñando un papel, no nos olvidemos.

Últimamente, cuando tengo ganas de gritar y de poner las cosas en su sitio escucho esta canción. La he recuperado después de años sin sonar en mi cabeza. Que no se le olvide el planeta en el que vive.

jueves, 26 de enero de 2012

Do you speak English?

LOS ENEMIGOS: LA TORRE DE BABEL
Qué bien canto en esperanto, qué bien leo en arameo


DIARIO DE NAVARRA (19/01/2012)

LOS ESPAÑOLES SON LOS EUROPEOS CON PEOR NIVEL DE INGLÉS

Sólo por delante de rusos y turcos, los españoles son los europeos con peor inglés, prácticamente igualados con los italianos en un nivel bajo de conocimientos.

Los países nórdicos, con un nivel muy alto, encabezan una lista de cuarenta y cuatro países de Europa, Asia e Iberoamérica cuyos habitantes han efectuado en 2011 las pruebas de la compañía Education First (EF) por internet.
España ocupa el lugar vigésimo cuarto de la lista y el antepenúltimo puesto si se tienen en cuenta sólo los 19 países europeos de la muestra, por detrás de Polonia, Portugal o Francia, que tienen un nivel medio.
Sobre las causas de este retraso, la directora de EF en Madrid, Virgina Molet, ha explicado que, aparte del "problema de base" de una fonética diferente entre el español y el inglés, la educación no le otorgó a esta lengua la importancia suficiente en el pasado.


Cuando leo este tipo de noticias me llevo las manos a la cabeza, y no precisamente porque me sorprenda. Tengo mis propias teorías sobre esta carencia de los españoles pero ahora no es momento de reproches ni de divagaciones inútiles. No me gusta nada la sensación del "os lo dije". Por eso, siempre que hablo con alguien que se ha quedado en paro, mi primera pregunta es "¿Cómo llevas el inglés?" y por supuesto mi primera recomendación es que la persona en cuestión se busque unas clases, si es que las necesita. Al que ya sabe inglés, que se saque un título que lo acredite. Y al que está con el segundo idioma (francés, alemán, chino, ruso) le digo lo mismo, "Vale pero, ¿el inglés cómo lo llevas?"

La explicación es muy sencilla, aparte de la vergüenza de ser un país supuestamente emprendedor con tan bajas cifras de conocimiento de la lengua de Shakespeare. Llega la crisis y nos encontramos con un mercado laboral sobresaturado de demandantes de empleo y ¿cuál es el filtro principal de los procesos de selección? Adivínenlo... ¡el inglés! Muchas ofertas de trabajo lo piden aunque luego realmente el puesto no lo exija, pero es una manera de ventilarse a decenas de candidatos sin ni siquiera despeinarse.

Por otra parte, muchos puestos de trabajo requieren de verdad el idioma porque nadie que aspire a trabajar en algo que tenga que ver con el exterior, aunque sea el último eslabón de la cadena, puede pensar que saldrá adelante sin tener nociones de inglés.

Finalmente, y sé que éste es un argumento políticamente incorrecto, yo me pensaría dos veces el contratar a alguien que no sepa inglés, teniendo en cuenta que ya hay muchas generaciones que lo han aprendido en el colegio desde la antigua EGB y teniendo en cuenta que, como les decía, hoy en día hay muchos candidatos entre los que elegir. Acreditar el conocimiento de esta lengua no les va a diferenciar nada del resto, pero acreditar su desconocimiento sí les va a cerrar muchas puertas, desgraciadamente.

Por cierto, ¡no mientan en su currículum! Ayer hice 4 pruebas de inglés y tuve que redactar un texto sin diccionario y no es la primera vez. Si no quieren pasar un mal rato, sean sinceros. Vale más la pena invertir un año en ponerse al día con el idioma.

Así que mi consejo principal a todo el que esté en el paro es APRENDAN INGLÉS, POR EL AMOR DE GOD... Y pónganse a la faena cuanto antes ya que, no quiero ser pesimista pero dominar un idioma a veces cuesta años. Pero al menos pongan algo de su parte para poder defenderse y acreditar un mínimo en su currículum.

¿Sabían ustedes que Los Enemigos también vuelven este año con una gira? Dice Josele que vuelven por dinero pero están igualmente felices. Yo desde luego estaré en primera fila viéndoles. :)

lunes, 23 de enero de 2012

Empieza una semana ¿y ahora qué?

LOS PLANETAS: CIENCIA FICCIÓN
Pero si esto acaba y todo tiene que acabar


Es lunes, empieza una semana y nuestro despertador no suena porque no tenemos un trabajo al que acudir puntuales. Desayunamos, nos tomamos el café más lento de nuestra vida y pensamos... ¿y ahora qué? Y seguramente nos angustiaremos porque todos renegamos de la rutina pero a todos nos salva tener unos horarios y, lo más importante, una ocupación.
Debemos crearnos una nueva rutina adaptada a esta nueva situación. Es bueno matar el tiempo y las tensiones haciendo deporte por lo que es
aconsejable incluir ésta entre nuestras actividades, por ejemplo a primera hora de la mañana para obligarnos a madrugar y empezar bien el día. Es solo una sugerencia.

Clases, cursos, deporte, labores domésticas... todo conforma una nueva realidad y simplemente hay que asumirlo. No ganamos nada encerrados en casa o metidos en la cama sin saber por dónde tirar. Por supuesto, nuestra actividad principal debe ser la búsqueda de empleo y hay que sentarse varias horas en el ordenador, para navegar, investigar tendencias el mercado laboral, localizar ofertas, mejorar el currículum...

Y también, puesto que ésta es una etapa nueva de nuestra vida, disfrutemos de las pequeñas cosas que nos ofrece y se nos hará más llevadera. Concedámonos ciertas licencias. Podemos acostarnos algo más tarde de lo normal, levantarnos a una hora distinta por mucho que madruguemos, pasar más tiempo con la familia, dar un paseo a horas laborales. Sin bajar la guardia y sin dejar de buscar trabajo, seguro que es más fácil estar tranquilos si le damos la vuelta a nuestra nueva situación. Yo empapelé mis armarios y les puse estantes. Prueben ustedes a encontrar el equilibrio entre la búsqueda activa de empleo y los momentos de relax que todos necesitamos.

¡Buenos días!

domingo, 22 de enero de 2012

Quedarse en paro requiere un duelo

THE POLYPHONIC SPREE: LITHIUM (NIRVANA COVER)

Buenos días, amiguitos, en una soleada y somnolienta mañana de domingo... Sería pretencioso presuponer que me han echado ustedes de menos, por lo que les diré que mi vuelta responde únicamente al absurdo y altruista deseo de poner en marcha un proyecto que llevo tiempo pensando y para el que ahora me siento con plenas fuerzas. Si uno tiene un local apañado, cómodo, familiar y conocido por sus allegados, ¿por qué alquilar una oficina nueva? Por eso he vuelto a mi blog, antaño de vivencias musicadas, para volcarles un aspecto de mi vida con la única intención de contribuir, con mi pequeño granito de arena, a aliviar esta situación negra y desesperanzadora que a todos nos invade.

El 31 de agosto de 2009 concluyó la primera etapa laboral de mi vida. Cerca de 10 años de trabajo ininterrumpido (sólo 2 meses en paro), en distintas empresas y ramas. El 15 de julio de 2010 finalizó mi último trabajo, por lo que podemos considerar que llevo un año y medio en el dique seco, tratando de avanzar todos los días en este difícil camino que supone estar en el paro; notando, eso sí, que cada día la senda es más fácil de transitar. Yo no sé si estoy al final del camino o me queda todavía un tramo (¡espero que no!) pero creo que en este tiempo me he hecho experta en esto del desempleo, tanto que lo podría añadir a mi currículum como una capacidad más. He recibido consejos profesionales, he sacado mis propias conclusiones, he tratado de aplicar el sentido común a situaciones de todo tipo y he vivido miles de anécdotas. Por eso me he decidido a hablarles claro, a intentar ofrecerles mi visión (aviso, muy pragmática) y mis consejos en una situación que por muy buen humor que uno tenga, es desesperante y muy dura.

Me preguntarán ustedes por las canciones. No, no se me olvidan. Intentaré aconsejarles en cada entrada algo qué escuchar, alegre o no, pero que a mí me haya conmovido de alguna manera. Hechas las aclaraciones previas, comencemos.


LA PÉRDIDA DEL EMPLEO EXIGE UN PROCESO DE DUELO

Quedarse en el paro es una PUTADA mayúscula. Y me gustaría que esto se les metiera en la cabeza a todos aquellos que, como yo hacía cuando tenía un trabajo, están hartos y comentan en voz alta eso de “ojalá me tiren” o “un día de estos me voy”. Ha sido siempre una PUTADA, no nos engañemos, aunque es cierto que ahora se puede tornar en desgracia por culpa de esta crisis que hace cada vez mas difícil reinsertarse en el mercado laboral. Pero estamos hablando de una PUTADA y lo repito para dejar bien claro ese término y para que sepan por dónde van a ir los tiros en este blog, advertidos quedan.

Una vez me dijeron que la pérdida de un empleo es una pérdida y por lo tanto exige un proceso de duelo y como yo de eso sé un poco, procedo a explicárselo a los que no saben de qué les hablo. Cuando uno pierde algo en su vida, debe pasar por unas etapas para cerrar el duelo y seguir viviendo sin eso que le falta, que puede ser una persona o un trabajo. Pero si no cerramos el duelo, la herida puede sangrar permanentemente y, hablando claro, nos volveremos locos y seremos infelices.

No hay que dramatizar el desempleo pero conviene asumirlo como lo que es y creo que nos puede ayudar conocer las etapas del duelo:

LA NEGACIÓN. A todos nos ha pasado y especialmente a mí, que me he quedado dos veces en la calle coincidiendo con el verano. Se tiene un subidón de euforia, que confundimos con llevar al extremo el “ánimo, no te vengas abajo” y uno se gasta el dinero que no tiene en unas vacaciones o sale a celebrarlo con amigos porque en el fondo no acaba de ser consciente de lo que ha sucedido y de lo que está por llegar.

LA TRISTEZA. Un día uno se levanta y está hundido y no sabe por qué, si días antes estaba tan feliz pensando en que no le iba a resultar difícil encontrar un trabajo. Suele pasar cuando uno se da cuenta de que toda la gente de su entorno está trabajando y uno se encuentra a media mañana desubicado, sin saber qué hacer. Lloren, griten, quéjense, den pena... están en su derecho.

LA IRA. De repente, todo nuestro dolor se ha convertido en una rabia intensa, en un cabreo monumental contra quien nos ha despedido (aunque cuando sucedió hubiéramos entendido que no había más remedio), contra quien nos rodea, no podemos soportar que el resto de la humanidad tenga un trabajo, mataríamos a los políticos y al mismísimo Obama por esta crisis de mierda. Esta fase es necesaria pero sin duda es la más insoportable para quienes nos rodean.

LA COMPRENSIÓN. Finalmente, descubrimos que nos hemos relajado. Que vivimos una situación horrible pero que ya no sirve de nada llorar ni buscar culpables y decidimos adaptarnos a nuestra nueva vida y comenzar a actuar para resolver esta situación anómala. Sabemos que muchas cosas no serán como antes, pero no nos queda más remedio que tirar para adelante.

Todos debemos pasar estas fases, sin excesos ni autocomplacencias, pero sabiendo qué nos pasa en cada momento. En estos meses he descubierto que estar en el paro es un proceso de auto-conocimiento y más adelante se lo explicaré. Así que démonos un respiro (vacaciones, cenas) pero no dejemos de asumir nuestra nueva situación; lloremos pero no nos quedemos en lágrimas que no resuelven nada; enfadémonos, porque eso nos dará fuerzas, pero no nos amarguemos porque nadie quiere aguantar a un amargado y además, esa amargura puede bloquearnos. Y al final, asumamos lo que pasa, iniciemos nuestra nueva vida con la idea de que es transitoria pero no por ello debemos dejar de llenarla, siempre con el objetivo de encontrar trabajo. Aunque para eso hace falta pensar y lograr muchos objetivos previos, esto es como un videojuego de plataformas, ya les contaré por qué...

Prometo no volver a extenderme tanto... La canción de hoy, para arrancar, una de mis favoritas del optimismo. ¿Se imaginan una versión de Nirvana a cargo de un coro de locos que casi parece de una secta? Yo me la ponía a volumen brutal cuando iba en el tranvía camino de mi academia de alemán en Berlín. Aquí la tienen.