miércoles, 8 de febrero de 2012

Técnica Pantoja para las entrevistas

MAREA: A LA MIERDA PRIMAVERA
No quiero saberlo, lleváoslo todo, dejadme el silencio

Es un hecho, señores. Antes uno cambiaba de trabajo por placer y hoy es una necesidad acceder a un puesto; antes apenas había unas decenas de candidatos y hoy las empresas reciben abrumadoras cantidades de personas dispuestas a hacer lo que sea por ingresar una nómina. Y cobran importancia los departamentos de Recursos Humanos y las técnicas se recrudecen y las entrevistas se convierten en ocasiones en verdaderos calvarios. Y no me refiero a estrategias tipo "El método", sibilinamente emitida el sábado pasado en TVE, sin llegar a tanto hay auténticas aberraciones en los procesos de selección. Pero es lo que hay, ya saben, si ustedes no pasan por el aro hay cientos de personitas dispuestas a hacerlo. Y el pino-puente, si hace falta.

En mi nueva etapa de desempleada, la primera entrevista que hice fue un absoluto fracaso. Si en algún momento se grabó, doy permiso para que ese vídeo se utilice para formar a candidatos sobre "lo que no hay que hacer". Porque fui con buena voluntad y buen humor y seguridad y mi mejor sonrisa... pero entré como los toros cuando salen del toril. Como una potranca desbocada. Y caí en todas las trampas. Me vi iniciando razonamientos de los que no sabía salir y como me dijo una amiga, en caída libre en picado presa de mis propias palabras.

Ahora, tiempo y entrevistas después, me considero una profesional del tema. Es cierto. Me seleccionen o no, creo que domino la técnica y especialmente sé conservar la calma ante los inquisidores ojos de los responsables de Recursos Humanos y sus a veces abusivas preguntas.

Prepárense los argumentos, no pueden vacilar ni improvisar, es un lujo que uno no se puede permitir cuando se juega todo en media hora escasa. Les preguntarán por sus virtudes: no se pasen, no se echen flores innecesarias y basen sus argumentos en hechos objetivos, por ejemplo en logros profesionales. Les preguntarán algún defecto, siempre lo hacen: busquen algo a lo que le puedan dar la vuelta. Yo siempre decía "soy temperamental pero lo canalizo apasionándome por mi trabajo". Error. Ahora suelo decir "soy espontánea, pero ya saben, he aprendido a controlarme".

Revisen su currículum al milímetro y busquen explicaciones a todos sus pasos laborales, porque se las van a pedir. Ayer todavía tuve que explicar por qué me venció un contrato de prácticas en mi primer trabajo hace 12 años. O por qué me incluyeron en un ERE del 20% de la plantilla de una empresa. ¿Es humillante? Sí, mucho. ¿Es innecesario? Totalmente. ¿No nos queda otra? Pues no.

Busquen la delgada línea entre el carácter y la cordura; entre la seguridad en uno mismo y la docilidad de cara a los jefes. Dicen que quieren que seamos nosotros mismos pero eso nunca funciona. Dicen que quieren a gente con carácter pero les da miedo que los trabajadores se les rebelen. Dicen que quieren que aportemos algo a la empresa, pero no quieren a revolucionarios. Ustedes verán cómo lo hacen pero, como todo en el trabajo del desempleado, hay que echarle horas y reflexión. Busquen dentro de ustedes mismos y encontrarán la respuesta, construyan un personaje creíble con sus propios mimbres. Háganse a la idea de que esto no va de demostrar triunfos profesionales con un currículum impecable, no les avala su trayectoria, deben reinventarse como personas en cada entrevista. De alguna manera, la empresa está dispuesta a reinsertarles en la sociedad pero no a cualquier precio. Nunca van a percibir aquello de "me alegro de contar contigo en mi equipo" sino más bien "agradéceme que te dé trabajo". Las cosas son así.

Y por encima de todo, hagan como la Pantoja. ¿Se acuerdan de aquel posado con Julián Muñoz, alias Cachuli? Ella le susurraba, sin dejar de lucir una amplia sonrisa, "pon dientes, dientes, que es lo que les jode". Pues eso, nunca dejen de sonreir mientras están justificándose a pesar de tener un currículum brillante. Contesten a todas las preguntas, por estúpidas que sean, con cara de estar de bromas en un ambiente distendido. Si ellos son fríos, ustedes deben serlo más. Ya pegarán un grito cuando salgan de la entrevista o cuando les llamen para decirles que los han cogido. Al fin y al cabo, ellos también están desempeñando un papel, no nos olvidemos.

Últimamente, cuando tengo ganas de gritar y de poner las cosas en su sitio escucho esta canción. La he recuperado después de años sin sonar en mi cabeza. Que no se le olvide el planeta en el que vive.

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